El mensaje a la iglesia en Pérgamo
Raúl Alvarez Torrico
Introducción
La antigua ciudadela de la colina de Pérgamo se encontraba situada a un lado de la planicie donde está actualmente la ciudad de Bergama en la moderna Turquía. La historia de Pérgamo como ciudad se remonta al siglo VIII a.C. con los primeros asentamientos de Griegos Eólicos que colonizaron Asia Menor. Posteriormente, alrededor del siglo VI a.C. pasó al dominio del imperio Persa, luego fue parte del imperio Alejandrino, pasando por el periodo Helenístico hasta llegar al dominio del imperio Romano en el año 133 A.C. Durante todo este periodo, pero particularmente bajo el imperio Romano, la ciudad de Pérgamo jugó un papel central en el aspecto político y religioso de Asía Menor. Después de todo, amalgamar política y religión era típico en las sociedades de esos tiempos y lugares. Y esta preponderancia política y religiosa influyó decisivamente en el carácter de la ciudad.
Durante gran parte de su historia, en la ciudad se practicó preponderantemente el culto a Zeus y Atenea, considerados como dioses protectores de la ciudad. También se rendía culto a Dionisio y Esclepio (llamado también Esculapio) —el dios toro y dios serpiente respectivamente. Zeus "Soter" (salvador) y Atenea "Nicéfora" (portadora de la victoria) eran también particularmente celebrados por estas sociedades acostumbradas al conflicto bélico.
Es aún más notable el hecho de que en la ciudad se practicó también el llamado "culto al gobernante" estimulado por ciertos reyes bajo cuya autoridad estuvo la ciudad en diferentes periodos. Por ejemplo, Atalo I gobernante de Pérgamo se hizo llamar "Salvador" (Attalus "Soter") tomando el mismo honor de Zeus. Por otra parte, su sucesor Eumenes II no solo se hizo llamar "Salvador" (Soter) sino también "Dios" (Theos) e incluso instituyo una orden de sacerdotes y sacerdotisas para rendirle culto a él y a su esposa.
Este tipo de culto al gobernante continuó posteriormente en la época del imperio Romano. El uso de títulos divinos para el emperador en el período del impero Romano data desde la época del César Augusto, quien gobernó desde poco antes hasta después del nacimiento del Señor Jesús. En Pérgamo el primer templo construido para el culto al César romano fue el "Augusteum" dedicado al emperador Augusto.
La palabra "César" viene de la palabra en Latín "Caesar" (que se pronuncia "keisar") usada como título para el emperador en el imperio Romano. Se cree que la palabra "Kaiser" en el idioma Alemán y "Zar" en el idioma Ruso derivan también de ella.
En este sentido, "César Augusto" se debe entender como "emperador Augusto" y "el César" como "el emperador".
Satanás persigue a la iglesia en Pérgamo
"12 Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto: 13 Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás." Apocalipsis 2:12–13
En la época del nacimiento y expansión de la iglesia apostólica primitiva (siglos I–II d.C.) Pérgamo se disputaba con la ciudad Éfeso —también situada en Asia Menor— el titulo extraoficial de "capital del imperio Romano en Asía". Éfeso era una ciudad cosmopolita y de gran importancia comercial y económica, pero Pérgamo por su parte tenía a su favor el ser un centro importante del "culto al emperador", lo cual la hizo alcanzar cierto favoritismo en la disputa del título mencionado. Tres veces recibió la ciudad de Pérgamo el rango de "neocorato" (protectora del culto al emperador), lo cual denota su gran importancia religiosa (también política) y su papel protagónico en el mencionado culto.
"13 Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás." Apocalipsis 2:13
En el pasaje anterior el apóstol Juan describe a Pérgamo como la "morada y el trono de Satanás". ¿Por qué?
En base a los antecedentes ya examinados parece razonable inferir que el Señor Jesucristo —por boca del apóstol Juan— declararó a Pérgamo como la morada de Satanás probablemente por los siguientes motivos:
- En Pérgamo se adoraba a los dioses paganos Zeus y Esclepio honrándolos con el título de "Soter" (Salvador) en franca blasfemia a Jesucristo, el único Salvador y Dios. Curiosamente ambos dioses paganos eran asociados con la serpiente, que en la Biblia se usa para representar a Satanás.
- En Pérgamo se practicaba también el culto al emperador en el cual un hombre pecador era honrado como "Dios", también en flagrante blasfemia contra el único y soberano Dios creador de todo el universo.
Más aún en Pérgamo así como en otras ciudades aledañas, la inmoralidad sexual y la idolatría se combinaban en el culto pagano a dioses como Artemisa, Afrodita, Dionisio (Baco), Cibeles y Atis. Algunas de sus ceremonias religiosas incluían la prostitución por parte de sus sacerdotisas así como otros rituales sexuales. Esta atmósfera dominante de idolatría y de inmoralidad propiciada por el culto pagano en la ciudad de Pérgamo sería causante no sólo de que la iglesia fuese atacada desde fuera mediante la persecución de su fe, sino también desde dentro por la acción de apóstatas y falsos maestros. Dicho tema se repite más de una vez en la historia de la iglesia primitiva. Y de dichos peligros fue advertida la iglesia no sólo por el Señor Jesús sino también por los apóstoles Pedro, Pablo y también Judas el medio hermano del Señor y miembro de la iglesia en Jerusalén:
"4 Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo." Judas 1:4
Sin duda alguna, morar donde está el trono de Satanás tiene sus consecuencias.
¿Qué hace entonces una iglesia que mora donde está el trono de Satanás? ¿Se cambia de residencia? ¿Se escapa a otro lugar más acogedor? Ciertamente que no.
"13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa." Mateo 5:13-14
Brillar donde está el trono de Satanás no es fácil y tiene consecuencias que pueden ser mortales. Definitivamente no fue nada fácil para los Cristianos Pergamitas. Pero si Cristo no escatimó su propia vida para salvarnos y no escapó del dolor, de la humillación y de la muerte:
"8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz." Filipenses 2:8
Por tanto los Cristianos tampoco deben escatimar aún su propia vida para seguir a Cristo:
"38 y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. 39 El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará." Mateo 10:38–39
De todos modos no es difícil imaginar cuan problemático habría resultado para los Cristianos el culto al emperador, no sólo en Pérgamo sino en todo el imperio Romano, debido al inevitable paralelismo religioso que se planteaba entre Cristo y el emperador. Más aún si tomamos en cuenta que para los habitantes de territorios conquistados —provincias Romanas como Asia Menor donde se encontraba la Pérgamo— el culto al emperador era virtualmente obligatorio. A través de éste, el emperador Romano se aseguraba de establecer su dominio, pues negarse a participar públicamente en él era considerado como delito de sedición (curiosamente, no un delito de índole religioso como "ateísmo" por ejemplo). En Pérgamo esto era particularmente relevante debido al estatus de la ciudad como "neocorato" (guardiana del culto a Roma). Se esperaba entonces que Judíos y Cristianos especialmente participaran de él como muestra de lealtad al emperador. Aunque los Judíos, a partir del año 70 d.C. lograron ser exentos de esta obligación pagando un tributo (llamado "Fiscus Judaicus") —no así los Cristianos.
Por otra parte, sin duda fue no menos perturbador para estos primeros Cristianos que el emperador Nerón se hiciera llamar nada menos que "SEÑOR DEL UNIVERSO". O que posteriormente el emperador Domiciano se hiciera llamar "SEÑOR Y DIOS". Quizás esto explica de manera convincente por qué es que el Señor Jesús catalogó a la ciudad de Pérgamo como "el lugar donde Satanás mora y está su trono". Pues tratar de usurpar el dominio y señorío de Cristo no es nada menos que satánico. Se estima que el apóstol Juan habría escrito Apocalipsis alrededor de los años 95–96 d.C. precisamente durante el reinado de Domiciano. Lo cual por su parte no deja de ser también llamativo.
La muerte del testigo fiel
De acuerdo con la tradición Cristiana, Antipas pudo haber sido un discípulo del apóstol Juan ordenado por éste como obispo de la iglesia en Pérgamo (posiblemente durante el reinado de Nerón en el 54-68 d.C.) Se cree que durante el reinado de Domiciano (81-96 d.C.) Antipas fue quemado vivo dentro de un toro hueco forjado en bronce que se usaba para un culto pagano.
¿Quienes le dieron muerte y por qué?
Se dice que pudieron haber sido sacerdotes y/o seguidores de alguno de los varios cultos paganos que se practicaban en Pérgamo. El motivo pudo haber sido debido a que Antipas predicaba en contra de la idolatría reinante en la ciudad y también —según es especula— porque echó fuera a demonios relacionados con cierto culto pagano. Otros por su parte afirman que Antipas pudo haber sido médico de profesión y que fue muerto por los Esclepianos —médicos seguidores del culto a Esclepio, el dios de la salud física.
Aunque ninguno de estos detalles es verificable debido a la falta de documentación histórica fehaciente, no obstante no cabe duda de que Antipas fue martirizado por causa de su fe. El Señor Jesús se refiere a él como su testigo fiel, de lo cual se infiere que Antipas murió por causa de su fe en Cristo. Seguramente habiendo sido forzado a elegir entre su vida y su fe, eligió su fe antes que su vida. Aunque esto significara sufrir una de las muertes más espantosas que un ser humano pueda sufrir.
Cabe notar que la palabra usada en el Griego original para "testigo" es "martus", de la cual deriva también la palabra "mártir". Hoy en día "ser testigo" o "dar testimonio" de Cristo se entiende generalmente como predicar o exponer verbalmente el evangelio. Antipas sin duda murió por predicar el evangelio, pero no solamente porque se atrevió a exponer su mensaje retóricamente (es decir, hablando) sino ante todo porque —llegado el momento— no escatimó su vida para confirmar con su propia muerte que su fe era real. En otras palabras, no sólo estuvo dispuesto a hablar de su fe, sino que también estuvo dispuesto a morir por su fe. No hay testimonio más contundente que demostrar cuán dispuesto está uno a morir por sus creencias. Otros Cristianos también se vieron forzados a demostrar cuán real era su fe en Cristo dando su vida por ella. Desde Esteban —diácono y primer mártir de la iglesia primitiva— a través de los siglos, hasta incluso hoy en día todavía hay Cristianos en ciertas partes del mundo que lamentablemente tienen que morir por su fe.
En Pérgamo —como en otras ciudades del imperio Romano— se esperaba que los ciudadanos en algún momento expresaran su lealtad al emperador mostrando alguna forma de adoración hacia él. Después de todo era el autodeclarado "DIOS Y SALVADOR" de todo su imperio. Para esto, realmente no se esperaba mucho de los ciudadanos. Generalmente con ofrecer una pizca de incienso en su altar y decir en voz alta "César es Dios" era suficiente. Por lo cual, a muchos probablemente ésto no les importaba demasiado y lo hacían sin renuencia alguna para evitarse problemas con el emperador. Después de todo, los habitantes oriundos de Pérgamo así como de otras ciudades de Asia Menor y Grecia eran politeístas, y para ellos una costumbre normal adorar a varios dioses al mismo tiempo, incluso a dioses-hombre.
Sin embargo para los Cristianos no era tan simple, pues se enfrentaban inevitablemente un dilema de vida o muerte. Ya que siquiera ofrecer una pizca de incienso públicamente en el altar de César —aunque fuera sólo para tratar de salvar la vida— no sólo sería visto como idolatría y una patente contradicción al mensaje de Jesucristo como único Salvador, Señor y Dios. Sino que era indudablemente una abierta blasfemia contra Dios.
En este contexto, para algunos Cristianos testificar de Cristo no significaba solamente pararse en una esquina y predicar verbalmente de Jesús, pues ésto —dicho sea de paso— tampoco implicaba necesariamente peligro de muerte. Después de todo, los habitantes de estas ciudades eran generalmente politeístas y estaban acostumbrados a oír acerca de nuevos dioses (Hch. 17:18–23). Lo que sí significaba peligro de muerte era que las otras religiones se sintieran directa o indirectamente atacadas en sus creencias, prácticas o intereses, aunque no fuera con intención premeditada. No obstante si un Cristiano se negaba a ofrecer incienso a César podía ser ejecutado. No particularmente por adorar a Jesucristo, sino por negarse a adorar al César como "Dios".
Persecución a la iglesia
Los períodos de persecución a la iglesia mejor documentados ocurrieron bajo ciertos emperadores como Nerón (54-68 d. C.), Domiciano (81-96 d. C.), Trajano (98-117 d. C.), y posteriormente durante persecuciones más sistemáticas a nivel imperial bajo Decio (249-251 d. C.) y Diocleciano (284-305 d. C.). Bajo Decio, por ejemplo, un edicto en el año 250 d. C. exigía a todos los ciudadanos ofrecer un sacrificio a los dioses (que a menudo incluía el "genio" o "espíritu divino" del emperador) y obtener un certificado (libellus) que acreditara su cumplimiento. Los cristianos que se negaban se enfrentaban a prisión, tortura o ejecución. La negativa a quemar incienso se cita específicamente en relatos como el de Policarpio, obispo de Esmirna, que fue martirizado alrededor del año 155 d. C. Según el Martirio de Policarpio, se le pidió que jurara por el genio del emperador y ofreciera incienso, pero se negó, lo que llevó a su ejecución en la hoguera.
– Grok, 13/03/2025 ("Were Christians executed in the roman Empire for not offering incense to the emperor? If so, how common was that?")
Paradójicamente, aquel Cristiano que perdía la vida por negarse a ofrecer incienso al César, sin predicar con palabras daba un testimonio aún mucho más contundente de su fe, porque sólo aquel que está realmente convencido de la verdad está dispuesto a morir por ella. Algunos incrédulos no pueden ignorar la contundencia de ese mensaje que se transmite con la propia muerte de uno y llegan a la verdad por causa de este poderoso testimonio sin palabras. Y cuando un incrédulo llega así a la verdad, él también estará dispuesto a dar su vida por causa de su fe en Cristo si fuera necesario.
La perniciosa doctrina de Balaam y los Nicolaítas
"16 He aquí, por consejo de Balaam ellas fueron causa de que los hijos de Israel prevaricasen contra Jehová en lo tocante a Baal-peor, por lo que hubo mortandad en la congregación de Jehová." Números 31:16
En su camino a conquistar la tierra prometida, Israel había acampado en las planicies de Moab a fin de prepararse para la invasión de la tierra de Canaán. Balac, el rey de Moab, sabiendo que Israel venía de derrotar contundentemente a los Amorreos tuvo miedo. Mandó emisarios a Balaam, un profeta que vivía en Petor (Mesopotamia), para pedirle que maldijera a Israel a cambio de riquezas. Así Balac podría derrotar a los Israelitas. Al profeta Balaam pareció gustarle la idea —probablemente porque codició las múltiples riquezas que le ofrecían— pero siempre y cuando Dios lo autorizara. Mas cuando consultó, Dios le prohibió maldecir a Israel porque éste ya había sido bendecidos por Dios. Entonces el rey Balac intentó convencer a Balaam por segunda vez mandando emisarios más distinguidos y ofreciendo un botín más generoso. Pidiéndole que al menos fuera a Moab para considerar las posibilidades.
Balaam —aparentemente enceguecido por la codicia— pidió permiso nuevamente a Dios para maldecir a Israel, y al hacerlo pecó de avaricia y desobediencia porque ignoró descaradamente la orden que Dios ya le había dado: "No maldecirás al pueblo de Israel." Más tarde, Dios por la boca del mismo desobediente y codicioso Balaam, declararía:
"Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?" Números 23:19
Sin embargo, para darle una seria lección, Dios le autorizó ir a Moab pero le ordenó que hiciera exactamente lo que Él le iba a instruir. Para resumir la historia, en el camino Balaam aprendió que Dios ya lo había condenado a muerte por su pecado, pero que estaba dispuesto a perdonarle la vida si esta vez obedecía. Llegando a Moab, Dios le ordenó bendecir al pueblo de Israel en vez de maldecirlo. Balaam obedeció y con ello hizo enfurecer al rey Balac, quien obviamente le despidió sin su recompensa.
Pero la historia no termina ahí. Balaam, todavía codiciando las riquezas no recibidas, maquinó la forma de obtener la malhabida recompensa sin tener que proferir maldición sobre Israel. Entonces instruyó a Balac respecto a cómo lograr que los mismos Israelitas trajeran la maldición de Dios sobre sí mismos: seducir a los Israelitas usando mujeres Moabitas y Madianitas para inducirles a cometer fornicación y participar en el culto a su ídolo Baal-peor.
"Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, 2 las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses. 3 Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel." Números 25:1–3
Esta sería la primera vez en su historia que el pueblo de Israel sucumbiría ante la fornicación y la idolatría, pero lamentablemente no sería la última. A causa de esto, Dios castigó a Israel y murieron veinticuatro mil Israelitas. Un tiempo después cuando Israel terminaba de conquistar Canaán, los Israelitas dieron muerte a Balaam y así recibió éste de parte de Dios la única recompensa que realmente merecía.
"También mataron a espada los hijos de Israel a Balaam el adivino, hijo de Beor, entre los demás que mataron." Josué 13:22
La doctrina de Balaam
Usar la seducción de las mujeres Moabitas para llevar a los hombres a cometer fornicación e involucrarse en actos de idolatría, logrando así que el pueblo de Israel se rebele contra Dios y Dios los destruya (murieron 24 mil).
¿Qué es entonces la doctrina de Balaam?
"14 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación." Apocalipsis 2:14
Es este pasaje el Señor Jesucristo está acusando a la iglesia de Pérgamo de tener miembros que retienen la doctrina de Balaam. Es decir, que abrazan o sostienen la doctrina de Balaam, la cual consiste en enseñar (doctrina) a poner tropiezo (hacer pecar) a los hijos de Dios (en este caso la iglesia) incitándoles a la idolatría y la inmoralidad sexual.
¿Cómo así?
Aparentemente dentro de la iglesia en Pérgamo habían falsos maestros que enseñaban a los creyentes que si uno participaba habitualmente de dichos actos pecaminosos todavía podía ser un hijo de Dios. Porque supuestamente, la gracia de Dios anulaba completamente la condenación de la ley moral de Dios sobre el creyente que continuara pecando intencionalmente después de haber conocido a Cristo. Lo cual por supuesto, no es cierto:
"26 Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, 27 sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. 28 El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. 29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? 30 Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. 31 ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!" Hebreos 10:26–31
Los pecados de Baal-peor persiguen a la iglesia primitiva
El pueblo de Israel cayó en la idolatría y la fornicación de forma recurrente a lo largo de su historia en la tierra prometida. Por otra parte, la iglesia primitiva del Nuevo Testamento tampoco sería inmune a estos pecados lamentablemente. A los cuales eran particularmente susceptibles aquellos Cristianos de entre los gentiles que habitaban en ciudades Griegas y del Asía Menor —como Pérgamo.
La ciudad de Corinto por ejemplo, era también un foco de inmoralidad sexual e idolatría. Debido a esto, Pablo en su carta a los Corintios incluso usa el mismo ejemplo de lo ocurrido a los Israelitas con el becerro de oro y con lo de Baal-peor para advertir a los Corintios que se aparten de estos pecados:
"7 Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. 8 Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. [...] 11 Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. 12 Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. 13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar." 1 Corintios 10:7–8, 11–14
La doctrina de Balaam ataca a la iglesia
Balaam era entonces un profeta que por codicia enseñó a Balac cómo hacer pecar al pueblo de Israel para ponerlo bajo la ira de Dios. La Biblia no dice que Balaam fuera un falso profeta, todo parece indicar que éste era un profeta legítimo de Dios quien se corrompió por causa de su propia avaricia. Curiosamente, antes de enseñar su diabólica doctrina a Balac cuando éste iba camino a Moab, su asna le salvó de ser muerto a filo de espada por mano del ángel de Jehová (Num. 22:21–35). O sea que Dios —quien por cierto estaba enfurecido contra él— le dió la oportunidad de enderezarse, pero él la ignoró.
La doctrina de Balaam es diabólica
Satanás usó esta misma táctica para propiciar la caída del hombre en el jardín de Edén haciéndole pecar, poniéndole en estado de rebeldía y bajo la ira de Dios. Aún usa esta misma táctica hasta hoy en día.
Satanás no tiene poder directo sobre los creyentes nacidos de nuevo, pero puede usar la tentación y aprovecharse de la naturaleza carnal pecaminosa que aún existe en el creyente para hacer que él mismo se ponga en estado de rebeldía para con Dios, cuando sucumbe al pecado. Ahora bien, cuando un creyentes cae en pecado, siempre tiene la posibilidad recibir el perdón de Dios si se arrepiente genuinamente. Pero cuando un creyente hace del pecado un hábito permanente, éste se convierte en la personificación exacta de aquel creyente del cual nos advierte Hebreos 10:26–31. Uno que realmente no ha nacido de nuevo y que aún está bajo el peligro del juicio eterno de Dios.
En otras palabras, en la vida del Cristiano verdadero, el pecado puede ser la excepción pero no la regla.
De lo anterior se puede inferir entonces que "retener la doctrina de Balaam" en el mensaje a la iglesia en Pérgamo se refiere a que existían en dicha iglesia maestros que enseñaban a los creyentes a comprometer y menoscabar la santidad de la vida cristiana. Y enseñaban estas cosas por ganancia económica. Probablemente estos maestros enseñaban que involucrarse en actos de idolatría y fornicación no perjudicaba su situación delante de Dios. Ya sea que fuera por voluntad propia o bajo presión.
Recordemos que los creyentes en esos tiempos y lugares corrían peligro de muerte si tan sólo se negaban a echar incienso en el altar de César. Por otra parte, es importante notar que en ciudades de la época como Pérgamo era común para los ciudadanos pertenecer a asociaciones o gremios (llamados "colegios"). Existían por ejemplo asociaciones de artesanos, comerciantes, médicos, artistas, dueños de embarcaciones, asociaciones religiosas, etc. En éstas, las personas se agrupaban según sus intereses particulares de trabajo, oficio o religión —tal como incluso hoy en día todavía se hace. Estos gremios o asociaciones tenían por costumbre contar con el patronaje de dioses y/o diosas a los cuales veneraban como sus protectores. Por ejemplo, Artemisa (Diana) era la patrona de los plateros (Hch. 19:24), Atenea (Minerva) era la patrona de los artesanos y Esclepio (Esculapio) era el patrono de los doctores y sanadores. Hay una tradición que afirma que Antipas pudo haber sido médico y que fue muerto por los Esclepianos.
Probablemente —y tal como aún es en este tiempo— pertenecer a estas asociaciones era ventajoso y hasta quizás imprescindible para desempeñar un trabajo u oficio. Por lo cual, seguramente habían creyentes de la iglesia en Pérgamo que pertenecían a estas asociaciones. Sin embargo, lamentablemente pertenecer a ellas implicaba que de cuando en cuando los socios estaban obligados a participar de ceremonias religiosas en honor a sus patrones/patronas, lo cual a su vez demostraba lealtad para con su gremio. (Nadie quería ser acusado de haber ofendido al dios protector del gremio y causar la pérdida de sus favores para con todo el grupo). Esto situaba a los creyentes en la disyuntiva de participar de culto idolátrico pagano y demostrar su lealtad para con el gremio o conservar su fe y ser considerado más bien como un antagonista.
Es en este contexto que aparentemente surgieron falsos maestros en las iglesias de Grecia y Asia Menor, los cuales enseñaban que estaba bien participar en ceremonias de idolatría y cometer actos de inmoralidad sexual, usando para ello cualquier pretexto justificable o injustificable. Bajo la idea de que "si la salvación es por gracia, entonces los Cristianos no están obligados a guardar la ley moral de Dios".
Esta verdad a medias (y toda verdad a medias es una mentira disfrazada) es la que enseña el Antinomianismo. Fue refutada extensivamente por Pablo, Juan e incluso nuestro Señor Jesucristo.
Antinomianismo
Palabra que proviene de dos raíces Griegas: "anti" que significa "contra" y "nomos" que significa "ley". Teológicamente, el Antinomianismo es la creencia de que Dios no espera que los Cristianos obedezcan su ley moral. Se basa en una interpretación errónea de enseñanzas genuinamente Bíblicas relacionadas con la salvación por gracia y la libertad en Cristo.
Estos falsos maestros entonces pervertían la fe de los creyentes enseñando cosas contrarias a lo que Pablo, Juan y el Señor Jesucristo habían enseñado respecto a la necesidad de santidad y pureza en la vida Cristiana. También estaban enseñando explícitamente en contra de lo que el primer concilio apostólico en Jerusalén había determinado (bajo autoridad del Espíritu Santo) justamente en relación a los creyentes gentiles de Grecia y Asia Menor:
"28 Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: 29 que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien." Hechos 15:28–28
En el pasaje anterior se requiere específicamente de los gentiles que se aparten de la idolatría y la fornicación.
No queda claro en Apocalipsis si estos falsos maestros sacaban provecho económico de enseñar "la doctrina de Balaam" y en qué forma, sin embargo otras referencias Bíblicas dan indicios adicionales acerca de la codicia y el interés de lucro de los falsos maestros:
"14 Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición. 15 Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad," 2 Pedro 2:14–15
"¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré." Judas 1:11
¿Quiénes eran los Nicolaítas?
La etimología u origen de su nombre no es del todo clara pero los Nicolaítas pertenecían a otro movimiento de desviación doctrinal en la iglesia en Pérgamo, quienes también sostenían el Antinomianismo. Apocalipsis 2 no especifica exactamente cuáles eran sus enseñanzas, pero por asociación se entiende que eran similares a la doctrina de Balaam. Adicionalmente, existen recuentos de líderes y maestros Cristianos del siglo II y III los cuales nos dan detalles adicionales de sus creencias, incluyendo un posible nexo con la herejía del Gnosticismo:
Ireneo (c. 130–202 D.C.):
"Los nicolaítas son los seguidores de aquel Nicolás que fue uno de los siete primeros ordenados al diaconado por los apóstoles. Llevan una vida de indulgencia desenfrenada, enseñando que hay que abusar de la carne cometiendo adulterio y comiendo cosas sacrificadas a los ídolos." Contra las Herejías, Libro I, Capítulo 26, Sección 3.
Clemente de Alejandría (c. 150–215 AD):
"Pero los seguidores de Nicolás, que se llaman nicolaítas, viven desenfrenadamente, como si fuera una cuestión de indiferencia, siguiendo el dicho: “Cada uno debe hacer lo que le parezca bien”. Son lascivos y se abandonan a los placeres como cabras, como si vivieran para el vientre y lo que está debajo de él. Estos son los hombres que pervierten el dicho del apóstol: “Pecad para que la gracia abunde” [Romanos 6:1], en una excusa para su propio libertinaje. Pero Nicolás, dicen, era temperante, y vivía con su esposa como con una hermana, y enseñaba que uno debe ser indiferente al placer y al dolor. Por lo que me parece que han abusado del dicho de Nicolás, que enseñaba la indiferencia hacia los placeres de la vida, en una sanción para su propia incontinencia". Stromata, Libro II, Capítulo 20.
"Tales son los nicolaítas, que proclaman a Nicolás como su fundador y viven licenciosamente, enseñando que la fornicación y el comer cosas ofrecidas a los ídolos son asuntos de indiferencia. Ésos son los que el Señor censura en el Apocalipsis [Apocalipsis 2:6, 14-15], diciendo que Él odia sus obras." Stromata, Libro III, Capítulo 4
Tertuliano (c. 155–240 AD):
"También los nicolaítas, cuyas obras el Señor aborrece, afirman que Nicolás fue su fundador, aunque fue uno de los siete elegidos por los apóstoles. Pero sus obras demuestran que son ajenos a su espíritu." Prescripción contra los herejes, Capítulo 33.
Los testimonios anteriores sugieren que los Nicolaítas serían discípulos de Nicolás, uno de los primeros diáconos de la iglesia en Jerusalén (Hch. 6:5). Sin embargo más allá de estos testimonios no existe evidencia fehaciente de ello. Si bien otros arguyen que Nicolás mismo pudo haberse corrompido doctrinalmente, los testimonios anteriores sugieren más bien que fueron sus discípulos quienes se desviaron y no él.
La doctrina de Balaam y los Nicolaítas en este tiempo
¿Existen aún estos peligros en la época actual de la iglesia? La respuesta es sí.
La idolatría
La idolatría en nuestro tiempo se expresa de formas a veces diferentes a la de los tiempos antiguos, pero todavía sigue siendo idolatría.
"Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;" Colosenses 3:5
En el pasaje anterior Pablo cataloga literalmente como idolatría lo siguiente:
Fornicación. Es decir, cualquier forma de inmoralidad sexual o conducta sexual que sale del marco de lo permitido por Dios: relaciones sexuales fuera del matrimonio, adulterio, homosexualismo, incesto, poligamia, etc.
Con toda seguridad siempre ha habido y aún hoy en día hay personas que se dicen ser Cristianas pero que llevan una vida de inmoralidad sexual y además condonan su conducta. ¿Cómo puede una persona así afirmar que ha sido regenerada por Cristo? Es cierto que incluso después de ser regenerados por Cristo todavía somos propensos a pecar, pero el pecado en la vida del creyente debe ser la excepción, no la regla. Y cuando un creyente es descubierto en su pecado, lejos de tratar de justificar su conducta, debe más bien arrepentirse de ella y someterse a la disciplina correctiva en la iglesia para restituir su comunión con Dios y con la iglesia.
Por otra parte, todo creyente debe entender que si bien Dios perdona sus pecados, sin embargo Él no quita las consecuencias de sus acciones ni libra al creyente de la responsabilidad de sufrirlas. Y parte de demostrar un verdadero arrepentimiento del pecado es estar dispuesto con humildad a asumir las responsabilidades de las consecuencias de sus acciones. Las cuales en algunos casos pueden ser más severas que en otros. Por ejemplo, si un pastor o anciano peca de inmoralidad sexual o de conducta codiciosa y es puesto en disciplina, éste pierde de por vida todo privilegio de pastorear, enseñar o presidir en la iglesia porque ya no es irreprensible.
"Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer ..." 1 Timoteo 3:2
"Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios ..." Tito 1:7
Sin embargo, hoy en día hay por ejemplo pastores y obispos que han cometido adulterio o que han sido hallados involucrados en escándalos de apropiación y o malversación de dinero, pero su pecado lejos de ser denunciado por la iglesia y de aplicar la disciplina correspondiente, es más bien es ignorado. Y si alguno de ellos es disciplinado, simplemente es retirado del púlpito y/o liderazgo durante unos cuantos meses y luego el el privilegio de presidir y enseñar le es devuelto aunque ya no es irreprensible. Estos malos líderes no sólo traen reproche sobre el evangelio de nuestro Señor Jesucristo, sino que también son un mal ejemplo para el resto de la iglesia. Porque con su mal ejemplo indirectamente enseñan a la iglesia que está bien pecar y abusar de la paciencia de Dios pues nunca hay consecuencias que sufrir, lo cual es contrario a la Palabra. Y éstos incluso van más allá haciendo abuso del púlpito para tratar de justificarse a sí mismos "Biblicamente" torciendo la Palabra de Dios.
¿No es acaso ésta la doctrina de Balaam y los Nicolaítas en acción?
Impureza, pasiones desordenadas, malos deseos. Es decir, conductas que van incluso más lejos de la inmoralidad sexual e incluyen toda clase de deseos impuros y prohibidos. Perversiones del cuerpo y de la mente, el deseo de cosas que son malignas y destructivas que incluyen experimentar placer al causar daño y sufrimiento a otros o a uno mismo. Y otras cosas similares.
Hoy en día lamentablemente no sólo se ve al adulterio y la fornicación abriéndose paso en el seno de la iglesia, tristemente de la mano de aquellos que tienen más bien la responsabilidad de protegerla: pastores, obispos y ancianos. Sino que también algunos falsos maestros dentro de la iglesia se han dado a la tarea de tratar de justificar el aborto, el homosexualismo, la sodomía, la masturbación, la pornografía y la exposición provocativa del cuerpo, las fantasías sexuales y otras perversiones. ¿Son éstos realmente verdaderos discípulos de Cristo, al mismo tiempo que enseñan y obran contrariamente a la Palabra? Claramente que no. Pero aunque no son de Cristo, están en el seno de la misma iglesia enseñando directa o indirectamente a otros creyentes a ignorar el temor de Dios y a rebelarse contra Él.
Avaricia. La avaricia se define literalmente como un deseo desmedido de poseer y tener más de lo necesario o permitido. Se relaciona principalmente con las riquezas materiales pero también con codiciar cualquier otro tipo de posesión prohibida. En este sentido, el adulterio por ejemplo es codicia y avaricia porque implica tener más de una sola pareja sexual (avaricia) y desear aquello que está prohibido (codicia).
"No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo." Deuteronomio 5:21
Hablando a los Efesios, Pablo dice lo siguiente:
"3 Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; [...] 5 Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios." Efesios 5:3, 5
Luego continua con su advertencia en contra de los engaños de los falsos maestros quienes retienen la doctrina de Balaam y los Nicolaítas y ponen a los creyentes bajo la ira de Dios. Exhorta a los creyentes a no participar de sus obras tenebrosas y vergonzosas sino más bien reprenderlas:
"6 Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. 7 No seáis, pues, partícipes con ellos. 8 Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz 9 (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), 10 comprobando lo que es agradable al Señor. 11 Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; 12 porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto." Efesios 5:6–12
Hoy en día en la iglesia existe una cantidad no despreciable de charlatanes y engañadores, cuyo propósito principal es enriquecerse y hacen presa del rebaño para lograr este objetivo. Tuercen engañosamente la Palabra y usan el evangelio sólo como pretexto para saciar sus apetitos terrenales. Para lo cual usan así mismo como carnada los apetitos materiales de sus mismos seguidores.
Algunos de estos hombres y mujeres no solamente engañan a otros, sino que ellos mismos están ciegos y han sido engañados por Satanás. Probablemente muchos de sus seguidores son honestos en su intención primaria de encontrar a Dios, pero han caído lamentablemente presa del engaño y se han puesto a merced de estos lobos rapaces disfrazados de corderos. Solamente la gracia de Dios, el escuchar y obedecer al verdadero evangelio puede rescatarlos de la obscuridad de este engaño macabro de la codicia y el amor al dinero.
"Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas." Mateo 6:24
"18 Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que solo piensan en lo terrenal." Filipenses 3:18–19
Éstos entre otros, son los que predican el falso "evangelio de la prosperidad".
Existen también algunos que enseñan que un Cristiano puede ser carnal. Que un creyente puede tener a Cristo como su salvador, pero no como Señor de su vida. Que es más conveniente ser amados por el mundo (porque condonamos sus anti-valores y participamos de sus pecados) que ser aborrecidos por él (porque las denunciamos).
"Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece." Juan 15:19
Enseñan que amar al mundo y sus placeres pecaminosos no nos pone realmente en enemistad con Dios.
"¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios." Santiago 4:4
Que está bien cultivar una asociación estrecha con el mundo para evitar la persecución por causa de la fe, en vez de sufrirla por Cristo. Que está bien avergonzarse de Cristo y aún pretender que uno es su discípulo.
"34 Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. 35 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. 36 Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? 37 ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? 38 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles." Marcos 8:34–38
Que está bien participar de actividades sancionadas por la Palabra como pecaminosas para no perder derechos y privilegios en el mundo Es decir, hallar un lugar cómodo en medio de una sociedad pagana e idólatra.
"13 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, 14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne." Romanos 13:13–14
"22 Absteneos de toda especie de mal." 1 Tesalonicenses 5:22
"14 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? 15 ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? 16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo. 17 Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, 18 Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso." 2 Corintios 6:14–18
"14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo." 1 pedro 1:14–16
En todos los casos anteriores se está negando la fe.
También que está bien ignorar la conducta pecaminosa de creyentes sin aplicar la disciplina, lo cual es un grave error.
"9 Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; 10 no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. 11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis." 1 corintios 5:9–11
Que está bien enseñar el Antinomianismo y fomentar la idea del "Cristiano carnal" (quien hace del pecado en su vida la regla, no la excepción).
"¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? 2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?" Romanos 6:1–2
"...no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo..." 1 Corintios 9:21
"Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta." Romanos 12:1–2
"3 Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. 4 El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; 5 pero el que guarda su palabra, en este verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. 6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo." 1 Juan 2:3–6
"2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. 3 Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos." 1 Juan 5:2–3
Conclusión
Leído y analizado en el contexto histórico y cultural de la ciudad en los siglos I y II d.C., el mensaje a la iglesia en Pérgamo parece aún más claro y contundente. Además se percibe también como absolutamente pertinente no sólo a la vida de la iglesia Cristiana en ese tiempo, sino también a la iglesia en todos los tiempo pasados y presentes hasta el día de hoy. Con toda seguridad también para la iglesia en tiempos futuros hasta el día del arrebatamiento.
Este mensaje de advertencia suena aún fuerte y poderoso en estos días como cuando fue escrito por el apóstol Juan; advertencia que haríamos bien en escuchar todos quienes somos o nos consideramos hijos de Dios. Aparentemente, el juicio de Dios para la iglesia en Pérgamo no es tan grave como el dado a la iglesia en Éfeso. A esta última, el Señor había amenazado con "quitar su candelero de su lugar" si no se arrepentía (Ap. 2:5). Lo cual muchos interpretan como dar fin con esa iglesia. ¿Está Dios dispuesto a destruir una iglesia que no se arrepiente? Es una pregunta que merece una respuesta veráz y urgente.
Pero para la iglesia Pergamita el juicio es: "vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca". Esto podría significar que el Señor Jesucristo —representado por el Espíritu Santo— llegado el momento se encargará en persona de refutar y condenar a estos falsos maestros con consecuencias posiblemente mortales para éstos. No tanto así para el resto de la iglesia que permanece fiel, la cual es descrita por el Señor como una que retiene su Nombre y que no ha negado su fe aún en días de persecución mortal.
Finalmente, este mensaje a la iglesia en Pérgamo es entonces no sólo un llamado a apartarse de estas falsas doctrinas y falsos maestros, sino también a denunciarlos. La iglesia del Señor no debe dar cabida jamás, ni mucho menos ceder el púlpito a aquellos que enseñan a los creyentes que está bien llevar una vida pecaminosa y carnal para ponerse bajo juicio de Dios.
Bibliografía
Hermer, Colin J. (1989). The Letters to the Seven Churches of Asia in Their Local Setting. Trowbridge, Wiltshire: Sheffield Academic Press.
What was Jesus’ message to the church in Pergamum in Revelation?. Got Questions. https://www.gotquestions.org/church-in-Pergamum.html
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Versión 0.1 (21-03-25)