La presencia de Dios

Raúl Alvarez Torrico

Resumen

El concepto de la presencia de Dios puede llegar a ser sumamente abstracto y complejo en más de un sentido. Esto es así, porque naturalmente la plenitud de la Deidad y su esencia infinita expresada en tres Personas —Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo— es también sumamente compleja de entender desde nuestra perspectiva humana finita.

En este estudio se explican los tres modos de la expresión de la presencia de Dios, tal cual los encontramos en el contexto de la Biblia. La Palabra nos enseña que la presencia de Dios se expresa básicamente de tres maneras o en tres modos:

Expliquemos con más detalle cada una de ellas.

La omnipresencia de Dios


Omnipresencia de Dios

Atributo que solamente Dios tiene, de estar en todo lugar y en todo tiempo.


Por la Palabra sabemos y entendemos que Dios está en todas partes. Existen varios pasajes en la Biblia que enfatizan la omnipresencia de Dios, dando a entender claramente que la presencia de Dios está en todos los lugares del universo y en los espacios más recónditos, todo al mismo tiempo. Y su omnipresencia es definitivamente real y patente. Pues la Biblia no habla de esta omnipresencia de Dios desde una noción poética o simbólica solamente, y no en un sentido simplemente figurativo. Sino por el contrario, haciendo un énfasis contundente en su presencia en todo lugar y en todo tiempo como algo completamente real y ostensible:

"7 ==¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?== 8 Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. 9 Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar, 10 Aun allí me guiará tu mano,  me asirá tu diestra. 11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aun la noche resplandecerá alrededor de mí. 12 ==Aun las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el día==; Lo mismo te son las tinieblas que la luz." Salmos 139:7–12

En este sentido, cuando decimos por ejemplo que la presencia de Dios está "al lado nuestro", literalmente es así. No olvidemos que Dios conoce incluso nuestros pensamientos más íntimos. Y los conoce incluso mejor que nosotros mismos:

"Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón." Salmos 26:2

"Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. 2 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos. 3 Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos. 4 Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda." Salmos 139:1–4

Por otra parte, definitivamente la omnipresencia de Dios está ligada a su omnisciencia.


Omnisciencia de Dios

Atributo que sólo Dios tiene, de saberlo todo con un conocimiento total y completo.


Entonces, si Dios no solo ve lo que hacemos, sino que también sabe exactamente lo que pensamos, no hay cercanía de Dios más real que ésta.

La presencia de Dios es aquello que sostiene junto, cohesionado a todo el universo para que no se desintegre y deje de existir. La presencia de Dios es lo que hace a los planetas, estrellas y galaxias girar sobre sus órbitas. Es el origen y sustento de todos los procesos biológicos y moleculares que hacen posible la vida en la Tierra. Dios tiene bajo su control todas las leyes de la física, las cuales posibilitan así mismo otras leyes en el universo que gobiernan la materia, pues Él las creó todas. La presencia de Dios sostiene el funcionamiento de nuestro aparato respiratorio que provee oxígeno a nuestro organismo, lo cual nos mantiene con vida con cada respiro que damos. Si hipotéticamente hablando, la presencia de Dios por alguna razón abandonara este universo, el universo desaparecería en un instante y nosotros moriríamos y dejaríamos de existir al instante. Este concepto sin lugar a dudas, está implícito en la Biblia y es muy importante: el sustento continuo de Dios para la existencia continua de la creación. Sin la presencia de Dios, la existencia continua —la persistencia— de la creación no es posible. Sin la presencia de Dios, el universo entero decaería y se desintegraría inmediatamente. En otras palabras, las cosas que existen, existen sólo porque Dios existe, Él las ha creado y las sustenta continuamente con su poder infinito.

"47 Mas Salomón le edificó casa; 48 si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como dice el profeta: 49 El cielo es mi trono, Y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo? 50 ¿No hizo mi mano todas estas cosas?" Hechos 7:47–50

Las palabras en el pasaje de arriba las dijo Esteban —aquel "varón lleno de fe y del Espíritu Santo" de la iglesia apostólica primitiva— en su defensa ante el concilio judío, cuando le acusaron falsamente de blasfemar contra el templo. En ese párrafo, Esteban estaba citando al profeta Isaías (Is. 55:1–2). Estas palabras del profeta son una advertencia en contra de la necia pretensión de algunos hombres, de que Dios se encuentra encerrado en las cuatro paredes de un templo. En su defensa, Esteban recurre al título de "Altísimo" para referirse a Dios, lo cual no parece mera casualidad. Luego, afirma que Dios está sentado en su trono celestial y que la tierra es como el podio o la tarima donde Él asienta sus pies. De esta manera, tanto el profeta Isaías como Esteban, destacan clara y contundentemente la omnipresencia de Dios y su dominio sobre el cielo y la tierra. Y en base a sus palabras entonces, entendemos que no solamente vivimos en la presencia de Dios, sino que vivimos a sus pies. Y si es así —y ciertamente lo es— no hay presencia de Dios más real que ésta.

Después de Esteban, Pablo a su vez también hizo referencia a esa misma necia pretensión. Y él describió así mismo de forma clara la relación de la omnipresencia de Dios con el sostenimiento de la vida. Pues una prueba palpable e indiscutible de la presencia de Dios es precisamente el hecho de que nosotros existimos. El hecho de que vivimos y respiramos. No hay presencia de Dios más real que ésta.

"24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, 25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas." Hechos 17:24–25

En este pasaje Pablo no sólo refuta el error de pensar que Dios pueda estar confinado a las cuatro paredes de un templo. Refuta también el error de pensar que Dios pudiera necesitar algo de nosotros, los seres humanos. O que los seres humanos pudiéramos verdaderamente honrar a Dios con las obras de nuestras manos, en el sentido de que Él pudiera necesitar algo de nosotros.


La aseidad de Dios

Es el atributo exclusivo de Dios de su auto-suficiencia, su auto-existencia y su soberanía.

Dios existe eternamente, no depende de nada fuera de Sí mismo y es la fuente única y definitiva de toda realidad existente. Dios es la causa o el origen —siendo Él mismo sin origen alguno— que sostiene toda la creación y al mismo tiempo permanece independiente de ella.


Entonces, en base a la enseñanza contundente de la naturaleza de la omnipresencia de Dios en los pasajes anteriores, podemos también deducir aspectos prácticos de la presencia de Dios en nuestra vida diaria. Por ejemplo, es un error pensar que Dios solamente nos ve dentro de un templo, pero no fuera de él. Así como también es un error pensar que se puede vivir con una actitud y conducta en la iglesia, y otra diferente en el mundo. O que Dios no ve lo que hacemos en la casa, o en la soledad de nuestra vida privada. En otras palabras, es un error pensar que Dios sólo nos ve en la iglesia cuando participamos públicamente del programa de culto, pero no en la privacidad de nuestra habitación. O que Dios no conoce lo íntimo de nuestros pensamientos, los cuales pueden ser un secreto para otras personas, pero para Dios no lo son. Finalmente, es también un error pensar que cualquier obra de nuestras manos presentada delante de Dios —sin considerar el estado de nuestro corazón— pueda honrarle, siendo que Él es creador y dueño de todo cuanto existe.

"27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. 28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. " Hechos 17:27–28

Luego dice también Pablo en el pasaje anterior que Dios está cerca de nosotros. Aquí hace también referencia a la cercanía de Dios por su omnipresencia, pero no en un sentido meramente poético o figurado, sino más bien literal, real y ostensible. Cuando usa la frase "palpando puedan hallarle" está diciendo en otras palabras que Dios está literalmente "a un brazo de distancia" de cada persona —y ésto no es hipérbole. Todo lo cual es mucho decir contra aquella noción errónea que algunos tienen, de que Dios está lejos de este mundo y es completamente ajeno a él.

Más adelante, Pablo, cuando dice  "en él vivimos, y nos movemos, y somos", hace referencia también a la doctrina Bíblica del sustento continuo de Dios para la existencia continua de la creación. Como ya dijimos antes, esto se refiere al hecho de que Dios no solamente creó el universo y la vida en la tierra, sino que los sustenta activamente, día a día, mediante su omnisciencia y su omnipotencia. En otras palabras, se puede decir que Dios sostiene en su mano la creación entera de forma activa, para que ésta continúe existiendo. Como los pilares que sostienen un edificio. Si Dios quita su mano sustentadora, la creación entera se desintegra y desaparece. Y toda la vida en la tierra —nuestra vida— termina. Entonces, si Dios literalmente sustenta nuestra vida en cada respiro que damos, no hay presencia de Dios más real que ésta.

Como ejemplo final, el escritor de Hebreos también hace referencia a este concepto del sustento continuo de Dios para la existencia continua de la creación, cuando dice hablando de Jesucristo:

"3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder,  [...]" Hebreos 1:3

En otras palabras, Jesucristo no solamente es Dios en su misma sustancia, sino que también sustenta toda la creación mediante el infinito poder imbuido en aquella palabra que Él emitió cuando creaba el universo entero. Y esa palabra emitida una sola vez tiene poder suficiente para sustentar a la creación, hasta que Él decida que esta creación no exista más (Is. 65:17, Ap. 21:1).

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.2 Este era en el principio con Dios.3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho." Juan 1:1–2

Entonces, si la palabra de su poder sustenta continuamente a la creación y posibilita que siga existiendo, la omnipresencia de Dios es real. Y no hay presencia de Dios más real que ésta.

Así que finalmente, sea que ignoremos la presencia de Dios o no, realmente nunca podemos escapar de ella. Si queremos, podemos ignorar su presencia mientras que Él literalmente hace que las células de nuestro cuerpo se muevan, trabajen y continúen con vida de un segundo al siguiente. Podemos hacerlo, pero no hay insensatez más grande que ésta.

¿Cómo logramos acceso a la omnipresencia de Dios?

Ya vivimos todos en la omnipresencia de Dios, lo reconozcamos o no. Los que creen en Dios y los que no creen en Dios. Toda la creación está ante su presencia. Y a Dios no le podemos ocultar nada. Delante de Él están plenamente expuestas todas nuestras acciones y todos nuestros pensamientos más íntimos (Sal. 139:1–4).

La presencia manifiesta de Dios

¿Qué es la presencia manifiesta de Dios?

Entendemos como la presencia manifiesta de Dios a la voluntaria revelación que Dios hizo de sí mismo al hombre. Posterior a la caída de Adán y Eva y la perversión de la raza humana, Dios se reveló personalmente al hombre en más de una ocasión. Y en cada una de estas revelaciones Dios propuso un pacto de redención para el ser humano. Por ejemplo, Dios se manifestó a Noé e hizo un pacto con él y su descendencia para la redención de la raza humana. Luego, Dios se manifestó también a Abraham e hizo un pacto con él y su descendencia. Se manifestó también a Jacob y ratificó su pacto con él y su descendencia (Gn. 28:10–17). Se manifestó también a Moisés e hizo pacto con él y el pueblo de Israel (Ex. 3).

Finalmente, Dios se ha manifestado también mediante su Hijo Jesús, para la redención eterna del hombre:

"==Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas==, 2 ==en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo==, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; 3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, 4 hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos." Hebreos 1:1–4

Mas aún, posteriormente a la muerte y resurrección de Jesús, Dios se manifestó también en Pentecostés, cuando derramó su Espíritu Santo sobre los creyentes para sellarlos con su presencia en sus corazones (Jn. 14:16). Y ésta es la expresión final de la presencia manifiesta de Dios en el hombre. Primeramente Cristo vino a este mundo como hombre para dar su vida en sacrificio por nuestros pecados. Luego, cuando resucitó y ascendió al cielo dejó al Espíritu Santo en su lugar, para morar en el corazón de todos los creyentes nacidos de nuevo. Por lo tanto, ahora la presencia de Dios habita en el cuerpo de cada creyente, el cual es templo del Espíritu Santo.

"¿O ignoráis que ==vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo==, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?" 1 Corintios 6:19

Algunos hacen la distinción entre "presencia manifiesta de Dios" y "presencia interior de Dios", esta última para referirse específicamente a la presencia del Espíritu Santo en el creyente, pero básicamente la idea es la misma.

¿Cómo accedemos a la presencia manifiesta de Dios?

Sólo por medio del sacrificio de Cristo, quien expió nuestros pecados y nos dio acceso a la presencia de Dios Padre:

"19 Así que, hermanos, ==teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, 20 por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne==, 21 y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, 22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura." Hebreos 10:19–22

En el pasaje anterior, el acceso a la presencia de Dios se entiende en el sentido del acceso al perdón de Dios mediante la justificación por su Hijo Jesucristo. Es decir, que cualquier persona tiene ahora la libertad de acceder a Dios directamente para recibir el perdón de sus pecados, sin la ayuda de ningún intermediario humano —como lo eran por ejemplo los sacerdotes en el Antiguo Testamento. Cristo es ahora el único intermediario entre Dios y los hombres.

"3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.5 ==Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre==," 1 Timoteo 2:3–5

Luego entonces, su presencia manifiesta está en los creyentes que se han arrepentido y confesado sus pecados. Éstos han nacido de nuevo y la presencia de Dios mora en ellos por medio de su Espíritu Santo. Y ésta presencia es también patente y real, no es simbólica ni figurativa.

"el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones." 2 Corintios 1:22


Arras

Adelanto. Dinero que en las compras se da como prenda o pago inicial que garantiza el pago posterior del importe total.


Según Pablo, la presencia del Espíritu Santo es un adelanto que el creyente recibe, como prenda que garantiza la recepción posterior de todas promesas hechas por Dios. Particularmente la salvación, la vida eterna y el acceso a su presencia inmediata —concepto que tocaremos a continuación. Esto significa que si sabemos que el Espíritu Santo mora en nosotros, sabemos también que un día entraremos en el reino de Dios.

Es entonces privilegio sólo de los creyentes nacidos de nuevo el vivir cada día en la presencia manifiesta de Dios, por el Espíritu Santo que mora dentro de ellos. Y la presencia manifiesta de Dios mediante Cristo y su Espíritu Santo nos garantizan el acceso posterior a la presencia inmediata de Dios en el reino celestial.

La presencia inmediata de Dios

¿Qué es la presencia inmediata de Dios?

La presencia inmediata de Dios es la cercanía personal de la gloria absoluta y sublime de Dios Padre. Dicho de otro modo, estamos en la presencia inmediata de Dios si podemos percibirla a través de nuestros sentidos. Por ejemplo, si podemos ver su gloria con nuestros ojos —aunque no le está permitido al ser humano ver el rostro de Dios (Ex. 33:18–20)— y escuchar su voz con nuestros oídos, o sentirla físicamente en cada fibra de nuestro cuerpo. En la presencia inmediata de Dios, el ser humano pecador tiende a desfallecer y puede incluso perder la vida.

Tal parece que Adán y Eva vivían en la presencia inmediata de Dios en el jardín de Edén, antes de su caída (Gn. 3:8). Eso era posible porque antes de que pecaran ellos eran santos y puros. Los ángeles, con toda seguridad moran en la presencia inmediata de Dios Padre (Lc. 1:19).

Sin embargo, desde la caída de Adán y Eva, la presencia inmediata de Dios Padre no solamente es inaccesible para el ser humano, sino que también es letal. Según la Palabra, cualquier pecador en la presencia inmediata de Dios está en riesgo de perder la vida. ¿Por qué? Porque la santidad suprema de Dios provoca que todo pecado sea erradicado de su presencia. Como la presencia de la luz ocasiona inevitablemente la erradicación de la oscuridad, pues ambas no pueden coexistir. De la misma manera, el pecado no puede subsistir delante de la presencia inmediata de Dios, pues la presencia inmediata de Dios extingue de manera natural al pecado.

Aparentemente ni los "serafim" ("ángeles de fuego") pueden mirar, o se atreven a mirar a Dios cara a cara, pues con sus alas cubren sus rostros para no hacerlo.

"En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. 2 ==Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros==, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban." Isaías 6:1–2

Sólo en contadas excepciones un ser humano pecador experimento en diversos grados la cercanía inmediata de Dios sin morir (y sin ver su rostro), pero el riesgo de su muerte fue real. Aparentemente le pasó a Isaías (Is. 6:1–7), le pasó a Moisés con toda seguridad (Ex. 33:17–23), al profeta Daniel (Dn. 10:4–9), probablamente a Pablo (2 Co.12:1–6) y posiblemente también al apóstol Juan (Ap. 1:9–17), entre otros.

Se podría argumentar que algunos de estos casos corresponden más a visiones y revelaciones espirituales. De todos modos, en todos ellos la presencia de Dios es muy real e ilustran de manera contunde las implicaciones de la presencia inmediata de Dios y los efectos en el ser humano cuando la experimenta de cerca.

Dios habita en luz inaccesible y ningún hombre le ha visto, ni le puede ver cara a cara.

"15 la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, 16 ==el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver,== al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén." 1 Timoteo 6:15–16

A su vez, al parecer la presencia inmediata de Dios estaba también en el tabernáculo de reunión, cuando el sumo sacerdote entraba al Lugar Santísimo una vez cada año, en el Día de la Expiación por los pecados (Yom Kippur). En este caso también la Biblia nos da indicios de un peligro de muerte latente para el sumo sacerdote. Por ejemplo, Levítico 16 dice que el sumo sacerdote Aarón no debía entrar al Lugar Santísimo cuando quisiera, o de lo contrario podría morir. Sólo le era permitido hacerlo una vez al año en el Día de la Expiación, específicamente para ofrecer un sacrificio de expiación por sí mismo y por el pueblo, observando un estricto protocolo ordenado por Dios a Moisés. Por otra parte, Éxodo 28:35 menciona el hecho de que la vestimenta del sumo sacerdote debería llevar unas campanillas que sonaran cuando él entrara caminando al santuario, y también cuando saliera, de tal modo que no muera. Ambos pasajes dan indicios bastante contundentes de la posible muerte como consecuencia de la presencia inmediata de Dios, la cual como ya dijimos, es Santa y no admite pecado en su cercanía.

Sin embargo, cuando Jesús fue crucificado, el velo que dividía el Lugar Santo del Lugar Santísimo se rasgó de arriba abajo y Cristo nos dio entrada a la presencia manifiesta de Dios a través de su Espíritu Santo morando en nosotros. Y nos dará también entrada a la presencia inmediata de Dios Padre cuando vivamos en la gloria con Él.

La presencia manifiesta de Dios a través de su Espíritu Santo morando dentro del creyente nacido de nuevo, es también en cierto sentido una manifestación especial de dicha presencia inmediata, la cual generalmente no conlleva riesgo de muerte. Pero la presencia del Espíritu Santo, es aún la presencia de Dios. Hechos 5:1–11 cuenta cómo Ananías y su esposa Safira perdieron la vida por causa de su mentira contra el Espíritu Santo. Esto fue señal de su falta de temor y reverencia ante la presencia cercana de Dios, por lo cual murieron.

¿Cómo accedemos a la presencia inmediata de Dios?

Accederemos a la presencia inmediata de Dios probablemente justo después del arrebatamiento (1 Te. 4:13–18, 1 Co. 15:50–54, 1 Jn. 3:2, Jn. 14:2–3). Con toda seguridad estaremos en su presencia inmediata cuando Dios haya creado un cielo nuevo y una tierra nueva y habitemos juntamente con Él en la Nueva Jerusalén (Ap. 21:1–4).

Y solo por Cristo es que veremos un día el rostro de Dios:

"Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. 2 En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. 3 Y no habrá más maldición; ==y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, 4 y verán su rostro==, y su nombre estará en sus frentes. 5 No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos." Apocalipsis 22:1–5

Conclusión

Coram Deo es una frase en Latín que significa "en la presencia de Dios".

"Porque has librado mi alma de la muerte, Y mis pies de caída, Para que ande delante de Dios [Coram deo] En la luz de los que viven." Salmos 56:13

"Recientemente, un amigo me hizo con toda seriedad la [...] pregunta. Preguntó: "¿Cuál es la idea fundamental de la vida cristiana?" El estaba interesado en entender cual es el objetivo final y global de la vida cristiana.

Para responder a su pregunta, recurrí a la prerrogativa del teólogo y le di un término latino. Le dije: 'La gran idea de la vida cristiana es Coram Deo. Coram Deo capta la esencia de la vida cristiana'.

Esta frase se refiere literalmente a: algo que ocurre en la presencia o ante el rostro de Dios. Vivir Coram Deo es vivir toda nuestra vida en la presencia de Dios, bajo la autoridad de Dios, para la gloria de Dios.

Vivir en la presencia de Dios es comprender que cualquier cosa que hagamos y dondequiera que lo hagamos, actuamos bajo la mirada de Dios. Dios es omnipresente. No hay lugar tan remoto que podamos escapar de su mirada penetrante."[1]

—R.C. Sproul

[1] What Does “Coram Deo” Mean?, https://www.ligonier.org/learn/articles/what-does-coram-deo-mean

-------

Este material está en constante revisión y complementación.

Versión inicial 0.1 (02-04-24)
Versión 0.2 (19-08-25)